Procrastinar es postergar tareas importantes de forma intencional, aunque sepamos que esto puede traernos problemas. Es como elegir ver una serie en lugar de estudiar, sabiendo que el examen está cerca. Esto no solo afecta tu rendimiento académico, sino también tu bienestar emocional porque genera estrés, culpa y frustración. Pero no te preocupes, a todos alguna vez nos pasó, lo importante es que podés combatirla.
Identificá situaciones que faciliten la procrastinación
- ¿Qué actividades te distraen cuando deberías estar estudiando? (Ejemplo: mirar el celular, ver Netflix)
- ¿Por qué priorizás esas distracciones?
- ¿Qué consecuencias sentiste después?
- ¿Qué sensaciones te generaron?
Estas actividades serán nuestros distractores de la tarea que queremos hacer.
Recomendación: Anotá tus respuestas para anticiparte y la próxima vez identificar más rápidamente cuando hay distractores, así te alejas de ellos.
Multitarea: ¿Amiga o Enemiga?
Aunque parece que hacer varias cosas a la vez te hace más productivo, en realidad es una trampa. La multitarea aumenta los errores, gasta más energía y hace que tardes más en terminar tus tareas.
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Objetivos claros que te ayuden a alcanzar tus metas
Decir “voy a estudiar” no es suficiente. Usá el método SMART para que tus metas sean claras y alcanzables:
- Específico: Sé claro. Ejemplo: “Leer el capítulo 3 de Biología”.
- Medible: Definí cuánto. Ejemplo: “Leer 20 páginas”.
- Alcanzable: Que sea realista, no te sobrecargues.
- Relevante: Que valga la pena para vos.
- Tiempo límite: Fijá un plazo. Ejemplo: “Hoy a las 9 a.m.”.
Ejemplo SMART: “Hoy a las 9 a.m., voy a leer el texto ‘El problema de la demarcación’ de IPC en 1 hora.”
Tomá las riendas de tu aprendizaje
Ser un estudiante autorregulado es tomar las riendas de tu aprendizaje. No se trata solo de seguir instrucciones, sino de planificar, actuar y adaptarte para alcanzar tus metas.
- Just do it: Empezá ya, sin pensar demasiado. Evitá la trampa de empezar a pensar y los “no tengo ganas”, “es mucho material”.
- Autoreporte: Revisá tus avances. Ver tu progreso te motiva.
- Planificar te hace libre: Calculá el tiempo que te llevará una tarea y agregá un tiempo extra. Es mejor que nos sobre tiempo y no que falte.
- Sé flexible: Al planificar contemplá que pueden suceder situaciones que modifiquen tu cronograma de estudio.
- Ordená la tarea por dificultad: Hacé primero lo más difícil, cuando tenés más energía y dejá lo más fácil para el final
- Usá los tiempos de espera: Aprovechá momentos de espera como en una sala de espera, esperando el tren, esperando a un amigo. En vez de pasar el tiempo de espera con el celu, mejor hacelo con tu estudio.
- Zona de estudio: Elegí un lugar fijo para estudiar, lejos de distracciones como la cama.
Sin embargo, no todo es estudiar, asigná tiempo para la diversión o actividades placenteras ¡siempre como recompensa después de estudiar!, nunca antes.
Conociendo mi manera de aprender
Entendemos que la universidad no es como la secundaria: hay más libertad, pero también más responsabilidad. Vas a leer textos largos, ir a clases donde recibirás un montón de información y tendrás que rendir exámenes que piden que comprendas, no solo que memorices. Por eso, es clave que sepas cómo organizarte y qué herramientas te funcionan para aprender. Aprendé a diseñar, monitorear y evaluar tus propias estrategias de estudio, adaptándolas a tu carrera y contexto universitario teniendo en cuenta esto:
Aprender no es solo sentarte a leer un libro. Es como armar un rompecabezas donde usás distintas cosas: libros, vídeos, charlas con profes, amigos, apps… Cada uno aprende a su manera, ¡y está bueno que encuentres la tuya!
Entonces nos podemos preguntar: ¿Cómo haces para comprender la lectura de un texto? ¿Qué es lo que te funciona mejor a la hora de tomar apuntes? ¿Qué te resulta más difícil al momento de estudiar para una materia? Recordá que reflexionar sobre tus propias estrategias e identificar qué te funciona y qué no es fundamental para mejorar.
¿Cómo puedo estudiar mejor? ¿Qué estrategias de estudio me pueden servir?
En la universidad, no basta con leer y memorizar como en la secundaria. Acá tenés que entender, conectar ideas y organizarte bien con tantas materias. En esta oportunidad vamos a compartir varias estrategias para que saques lo mejor de vos: desde cómo tomar apuntes hasta cómo resumir un texto. Estas herramientas son como una caja de trucos que podés usar en cualquier carrera, ya sea Derecho, Psicología, Letras, Economía o lo que estés estudiando. Lo mejor es que cada uno puede adaptarlas a su estilo.
Lo primero que podes hacer es preguntarte: ¿Cuál es el método de estudio que utilizas habitualmente?
Es importante identificar el estilo propio de aprendizaje que cada uno tiene (visual, auditivo, kinestésico) con el objetivo de mejorar y que sea más sencillo este proceso. A continuación te compartimos algunos métodos y estrategias de estudio:
Método Cornell: organiza tus apuntes
Es un sistema que te permite que tus apuntes sean claros, organizados y fáciles de repasar. Imagínate que estás en una clase de Historia y el docente habla rápido, por lo que puede resultar difícil seguir el hilo de la clase. Este método te ayuda a captar lo importante y no perderte nada.
¿Cómo funciona?
- Prepará tu hoja: Dividila en tres partes:
- Arriba: Poné el nombre de la materia, la fecha y el tema (por ejemplo, «Historia, 28/5/25, Revolución de Mayo»).
- Lado derecho (la parte más grande): Acá escribís lo que dice el profe: ideas principales, ejemplos, fechas clave.
- Lado izquierdo (una columna más chica): Poné palabras clave o preguntas que resuman lo que escribiste a la derecha. Por ejemplo, «¿Qué causó la Revolución?».
- Abajo: Dejá un espacio para escribir un mini resumen de la clase en tus palabras, como 3-5 frases.
- En la clase: Escuchá con atención y anotá en el lado derecho lo más importante. No copies todo, sólo lo clave, como nombres, fechas o ideas grandes. En la columna izquierda, escribí palabras o preguntas que te ayuden a recordar.
- Después de la clase: Al día siguiente, revisá tus apuntes. Completá lo que falte y escribí el resumen de abajo. Si tenés dudas, preguntale al profe o buscá en un libro o video.

Recomendación: Usá colores para las palabras clave o resaltá lo importante. ¡Y practicá! Al principio puede costar, pero después te sale solo.
Método SQA: (¿Qué Sé?, ¿Qué Quiero saber?, ¿Qué aprendí?)
Es una herramienta educativa para facilitar el aprendizaje significativo durante todo el proceso de aprendizaje.
- Lo que sé sobre un tema (S): Son los organizadores previos.
- Lo que quiero saber de un tema (Q): Son las dudas o incógnitas que se tienen sobre el tema.
- Lo que aprendí del tema (A): Permite verificar el aprendizaje significativo alcanzado.
De estos 3 aspectos mencionados, el último (lo que aprendí) se debe responder al finalizar el estudio. Esto nos va servir para el examen, entender cuáles son las posibles “lagunas” que se forman o qué es lo que estamos comprendiendo del tema.
¿Cómo funciona?
Lo primero es crear un cuadro de tres columnas por dos filas. Se llenan las primeras dos columnas en el momento de introducir un tema nuevo a los alumnos. Es decir, al alumno se le pregunta lo que ya sabe sobre un tema al igual que lo que quiere saber o aprender sobre el mismo tema. Cuando se termina de trabajar con el tema el alumno regresa al SQA y termina de llenar la última parte, escribiendo todo lo que aprendió sobre el tema. Esto le ayuda a sus conocimientos y a cementar el aprendizaje nuevo.
- Lo que sé: son los organizadores previos, es la información que el aprendiz conoce.
- Lo que quiero saber: son las dudas o incógnitas que se tienen sobre el tema.
- Lo que aprendí: permite verificar el aprendizaje significativo alcanzado.

Método General de Estudio (PLHER) de Prelectura, Lectura Comprensiva, Hablar, Escribir y Repetir
Este método PLHER es otra manera de estudiar y comprender lo que estamos leyendo. Esta estrategia te permite reconocer la información importante e ir incorporando a lo que vos ya conoces, es decir tú conocimiento previo. Su nombre proviene de las iniciales de cada una de sus etapas. Las cuales son las siguientes:
- Pre-leer: Implica una primera lectura general, en la que lees los paratextos. Por ejemplo: los títulos, subtítulos, las palabras en negrita o resaltadas en el texto. También podes revisar lo que ya sabes sobre el tema que vas a leer, y hacerte algunas preguntas para trabajar en las siguientes etapas.
Esto te va servir para empezar, anticipando el tema de tu lectura y con algunas ideas sobre la estructura del texto.
- Leer: Es el momento de la lectura, tenes que estar concentrado y atento del texto, abordándolo párrafo a párrafo. Acá podes emplear diferentes estrategias de estudio como subrayar las ideas claves, tomar apuntes o notas al margen, consultar las palabras desconocidas en un diccionario o en internet, etc.
Lo ideal es que este sea el momento de máxima concentración en tu estudio, para así poder captar las ideas principales del texto.
- Hablar: Vas a tratar de explicar con tus palabras las ideas principales de los párrafos. Podes dar respuesta a las preguntas que te hiciste, y también dar una explicación de tu lectura a otra persona. Así, vas a poder lograr la identificación y retención de ideas claves. Esto te ayuda a identificar si tienes dudas o vacíos de comprensión en el tema.
- Escribir: Vas a realizar una síntesis del tema, como podrían ser esquemas o mapas, hacer resúmenes, redactar las ideas principales de forma coherente, etc.
Esta etapa te permite elaborar la información que aprendiste, lo que te permite apropiarte de lo leído y mejorar la retención.
- Repasar: En esta ocasión vas a revisar lo que hiciste en general. De esta manera, te vas a dar cuenta si hay partes que no comprendes o logras explicar. Repasar te ayuda a mejorar tu retención de los contenidos leídos.
Técnica Feynman: aprendé explicando
Ahora, te presentamos una técnica para entender temas difíciles: la Técnica Feynman. Explicas un tema complicado en términos simples, como si se lo contaras a alguien sin conocimientos previos. Esto te ayuda a entender mejor el tema y a descubrir qué partes no dominas. La idea es simple: si podés explicar algo como si se lo contaras a un amigo que no sabe nada, ¡es porque lo entendiste de verdad! Esto es perfecto para temas que te resulten complicados, lo podes aplicar a todas las materias. Desde matemática hasta historia.
¿Cómo funciona?
- Elegí un tema: Por ejemplo, «el teorema de Pitágoras» o «qué es la inflación en Economía». Escribí el nombre en una hoja.
- Explicá como si fuera a un amigo: Imaginá que le contás a alguien que no sabe nada. Usá palabras fáciles y ejemplos. Por ejemplo, para la inflación: «Es cuando las cosas en el súper se ponen más caras porque el dinero vale menos. Por ejemplo, si antes con $100 comprabas 10 panes, ahora solo te alcanzan para 8.»
- Encontrá dónde te trabás: Si no sabés cómo explicar algo, ¡bingo! Ahí tenés una laguna. Volvé a tus apuntes, un video o preguntale al profe.
- Simplificá aún más: Reescribí tu explicación para que sea súper clara. Podés practicar contándoselo a alguien o hablando frente al espejo.
- ¿Qué pasa si la hoja me queda pequeña? No pasa nada, solo agrega más. ¡Recordá numerarlas para que no te cueste entender tus apuntes cuando los vuelvas a leer!
Recomendación: Practicá explicando en voz alta o escribiendo como si fuera un WhatsApp a un amigo. ¡Y no tengas miedo de equivocarte, es parte del aprendizaje!
Poné en práctica lo que aprendiste
Pensá en una materia o examen que tengas pronto. Armá un mini plan:
¿Qué materia es?
¿Qué técnica vas a usar? (Método Cornell, esquema, etc.)
¿Cómo te vas a organizar? Ejemplo: “Estudio 2 horas por día y hago un resumen.”
Ejercicio: Anotá tu plan en una agenda o app para seguirlo.
La lectura y escritura en la universidad
Lectura: Estrategias clave
En la facultad, vas a leer un montón: libros, artículos, PDFs. La lectura es el proceso de interpretar y comprender textos escritos, captando sus ideas principales y detalles. La lectura requiere que lo hagas con atención, no solo pasar los ojos por el texto. Es como hablar con el libro: hacés preguntas, marcás lo importante y conectás ideas.
¿Cómo hacerlo?
- Antes de leer, preguntate: «¿De qué va esto? ¿Qué quiero aprender?»
- Mientras leés, marcá las ideas principales.
- Hacé notas al margen, como «¿esto es importante para el examen?» o «esto se parece a lo que dijo el profe».
- Después de leer, pensá: «¿Qué entendí? ¿Qué puedo explicar con mis palabras?»
- Destacar información relevante, realizar resúmenes intermedios y hacer preguntas a lo largo de la lectura son algunas estrategias útiles para enfrentar textos complejos y desafiantes como lo son los diversos géneros académicos.
- Es fundamental que vayas explorando tus propias estrategias de lectura. Recordá que cada persona es diferente y lo que funciona para una puede no funcionar para otra. Así, la invitación es utilizar estos consejos con flexibilidad y reflexionar sobre tu propia práctica.
Ejemplo: Si estás leyendo un texto de Sociología sobre desigualdad social, preguntate: «¿Por qué existe la desigualdad? ¿Qué ejemplos da el autor?» Marcá las ideas clave y anotá un resumen corto.
Recomendación: Mientras lees, usa un resaltador verde para ideas clave, amarillo para detalles interesantes pero no esenciales, y rojo para conceptos confusos que necesitas repasar. Esto te ayuda a priorizar información y estudiar de forma más eficiente.
Técnicas para organizar la información que estoy leyendo:
Al momento de estudiar para un examen, nos sucede que no sabemos cómo organizar la información para poder comprenderla, ¿qué podemos hacer en estas situaciones?
Se nos ocurren muchas maneras de organizar la información, pueden ser: esquemas, mapas conceptuales, cuadros comparativos, resúmenes, entre otras.
¿Cómo hacer un resumen? Contá lo importante con tus palabras
Se trata de una síntesis breve y clara de los puntos principales de un texto, conferencia o investigación, eliminando información secundaria y repitiendo solo lo esencial en tus propias palabras. Permite recordar conceptos fundamentales sin necesidad de releer todo el material original.
Un resumen es escribir lo más importante de un texto o clase en tus propias palabras, pero bien corto. No es copiar, sino explicar lo clave como si se lo contaras a un amigo.
Paso a paso para hacer uno:
- Leé bien: Identificá las ideas principales. Por ejemplo, en un artículo sobre inteligencia artificial, marcá «qué es», «usos» y «riesgos».
- Escribí lo clave: Hacé un párrafo corto (4-6 frases) con las ideas grandes, sin detalles innecesarios.
- Usá tus palabras: No copies el texto, explicá como si lo entendieras.
- Revisá: Asegúrate de que sea claro y no tenga cosas de más.
- Ejemplo: Texto sobre cambio climático.
- «Original: El cambio climático es causado por emisiones de gases de efecto invernadero, como el CO₂, provenientes de industrias y vehículos. Provoca aumento de temperaturas y eventos climáticos extremos. Hay soluciones como energías renovables.»
- Resumen: «El cambio climático pasa por gases como el CO₂ que vienen de fábricas y autos. Causa más calor y tormentas fuertes. Se puede combatir con energías limpias como la solar.»
Recomendación: Si tenés que resumir varios textos, buscá qué tienen en común y qué los diferencia. Por ejemplo, si leés dos artículos sobre democracia, escribí cómo ven el tema de manera parecida o distinta. Fíjate que después podes hacer un cuadro comparativo, más adelante te contamos cómo hacer uno.
¿Cómo podemos hacer un esquema?
Un esquema es una representación visual y organizada de las ideas principales de un texto o tema, usando palabras clave, frases cortas o diagramas. Es una herramienta útil para resumir información, conectar conceptos y facilitar el estudio al visualizar lo esencial de forma clara.
Los esquemas son como un mapa para organizar las ideas de un texto o clase. Ponés lo más importante arriba y los detalles abajo, como si armaras un árbol. Son geniales para estudiar, hacer trabajos o repasar.
Paso a paso para hacer uno:
- Leé o escuchá con atención: Identificá el tema principal (por ejemplo, «Cambio climático»).
- Poné las ideas grandes: Estas van arriba, como «Causas», «Efectos», «Soluciones».
- Agregá detalles: Debajo de cada idea grande, poné cosas específicas. Por ejemplo, bajo «Causas» escribí «emisiones de CO₂» o «deforestación».
- Usá viñetas o números: Por ejemplo: Cambio climático → Causas ⇢ Emisiones de CO₂ y Deforestación. Efectos ⇢ Suba de temperaturas y tormentas más fuertes.
Ejemplo: Un gráfico con esto.
¿Cómo podemos hacer un mapa conceptual?
Un mapa conceptual es un diagrama que organiza y conecta ideas principales de un tema usando palabras clave, flechas y nodos para mostrar cómo se relacionan los conceptos. Es una herramienta práctica para resumir información, entender relaciones entre ideas y facilitar el estudio de manera visual y clara.
Los mapas conceptuales son como esquemas, pero más visuales. En lugar de una lista, usás círculos o cajas conectadas con flechas para mostrar cómo se relacionan las ideas. Son ideales para temas complicados, como en Biología o Filosofía.
Paso a paso para hacer uno:
- Elegí el tema principal: Por ejemplo, «Fotosíntesis». Ponelo en el centro.
- Agregá ideas relacionadas: Alrededor, poné cosas como «Procesos», «Materiales», «Resultados». Conectá con flechas: Escribí en las flechas palabras como «usa», «produce» o «causa». Por ejemplo: «Fotosíntesis → usa → luz solar».
- Dibujalo claro: Usá círculos o cajas, y hacelo a mano o con apps como XMind o Canva.
- Ejemplo: Para un tema de Psicología sobre motivación: Centro: «Motivación» Conexiones: «Tipos» → «Intrínseca» (hacer algo por placer) y «Extrínseca» (hacer algo por una recompensa). Flechas: «Intrínseca → ejemplo → estudiar porque te gusta aprender».
Recomendación: Comenzá con la idea principal en el centro y desde ahí ramifica los conceptos secundarios, conectándolos con palabras clave y relaciones claras. Usa colores, íconos o imágenes para hacer más visual la información y facilitar su comprensión.
¿Cómo podemos hacer un cuadro comparativo?
Es una estrategia orientada a establecer las diferencias entre dos o más objetos/hechos. El uso de esta técnica permite desarrollar la habilidad de comparar, facilitar el proceso de información y ayudar a organizar nuestro pensamiento.
Los cuadros comparativos son útiles siempre y cuando la información pueda ser comparable. Por ejemplo, en un listado de enfermedades y sus características o plantas y sus componentes.
Los elementos del cuadro comparativo son:
- Conceptos a comparar.
- Parámetros de comparación.
- Características de los conceptos comparados.
[Alerta spoiler: seguí leyendo para saber qué significa cada uno de estos elementos.]
Una vez que tengas la información seleccionada y sintetizada, vas a poder organizarla en un cuadro comparativo.
- Para eso, vas a hacer un cuadro de doble entrada:
- Identificar los elementos que deseas comparar.
- Delimitar los parámetros que queres comparar. El parámetro es el dato o factor que se toma como necesario para analizar o valorar una situación.
- Identificar y escribir las características de cada objeto, concepto o evento, según parámetros definidos.
- Enunciar afirmaciones en donde se mencionen las semejanzas y diferencias más relevantes de los elementos comparados.
- Conclusión después de que finalices el cuadro comparativo, en base a lo que hiciste. Algunas preguntas que te pueden ayudar para este paso son: ¿Cuáles son las semejanzas de estos conceptos/autores? ¿Cuáles son las diferencias entre conceptos/autores? ¿Qué conclusión puedo desarrollar a partir de esto?
Ejemplo: Imagen gráfica de esto.
Me preparo para rendir
Los nervios me juegan una mala pasada en los exámenes
Los nervios ante los exámenes o ansiedad ante exámenes es como un sistema de alarma que te avisa sobre algo que podría pasar en el futuro. Es esa sensación de inquietud cuando pensas que no tenes control sobre lo que viene, como un examen. Puede hacer que tu corazón lata más rápido, que sientas un nudo en el estómago o que quieras salir corriendo. La ansiedad es normal, es normal que todos sintamos nervios ante un examen, el problema es cuando son tan intensos que no nos permiten rendir de la manera que queremos.
¿Cómo se siente la ansiedad?
En el cuerpo: Nudo en el estómago, taquicardia, respiración acelerada.
En la mente: Pensamientos como “me va a ir mal” o “no estoy preparado”.
En tus acciones: No te presentas a rendir, te presentas y te empezas a sentir mal, rendis el examen de manera rápida para dejar de sentirte así.
Para los días antes de rendir:
Aprender a observar lo que sentís, pensás y hacés te ayuda a entender tus reacciones y manejarlas mejor.
Pensá en una situación que te dé ansiedad, como un examen. Respondé:
- ¿Qué siento en mi cuerpo? (Ejemplo: taquicardia, sudor).
- ¿Qué pienso? (Ejemplo: “No estoy preparado”).
- ¿Qué hago? (Ejemplo: Evito rendir o me voy).
Consejo del día: Anotá tus respuestas para conocerte mejor y ver cómo tus pensamientos y acciones están conectados. Para profundizar sobre esto podés hacer click acá
Cambiá cómo interpretás una situación puede cambiar cómo te sentís. La idea es cuestionar tus pensamientos intrusos y buscar otras perspectivas.
Ejemplo:
Pregúntate: ¿Qué pruebas tengo de esto? ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Podría manejarlo? Esto te ayuda a no quedarte con la primera idea negativa.
Respiración consciente:
Este ejercicio te ayuda a calmar el cuerpo y la mente, conectándote con el presente.
Cómo hacerlo:
- Sentate cómodo, con los pies en el suelo y la espalda recta.
- Apoyá las manos en tus piernas y relajá los hombros.
- Inhalá por la nariz contando hasta 4, retené el aire contando hasta 4 y exhalá despacio contando hasta 4.
- Repetí 5 o 6 veces, o hasta que sientas la calma en tú cuerpo.
Recomendación: Pregúntate después, ¿sentiste alguna tensión? ¿Notaste cambios en tu cuerpo o mente?
Este ejercicio es el entrenamiento. Es el momento para aprovechar al máximo el realizar el ejercicio e intentar incorporarlo para poder utilizarlo en el momento justo antes de rendir, cuando los nervios se puedan apoderar de mí.
Para el momento justo antes de rendir:
Las respiraciones conscientes que practicaste días antes te van a servir como apoyo. Hacelas antes de rendir para cambiar las sensaciones físicas.
Música para nuestros oídos
¿Por qué no? Escuchá una canción que te despierte emociones y observá qué sentís sin juzgar. Escuchá las canciones que usan algunos estudiantes [link a playlist de estudiantes que hayan dejado su canción]
Tomá distancia de la escena
Muchas veces ver estudiantes que caminan de un lado para el otro, o incluso que estan repasando o explicando conceptos del examen a otros compañeros puede aumentar nuestro nivel de ansiedad. Si te pasa esto, lo mejor que podés hacer es tomar distancia de esa situación y conectar con otra escena. Por ejemplo: escuchar música, leer un libro, hacer las respiraciones, pintar, lo que vos quieras
Mentalizate un examen es solo un examen.
Un examen no necesariamente mide todo lo que sé. Simplemente refleja lo que pude transmitir en una situación atravesada por nervios, por estrés, quizás por no haber podido dormir bien, o no haberme alimentado bien. En definitiva, un examen es una herramienta para que los docentes puedan medir lo que pude trasmitir, pero no necesariamente mide todo lo que sé. Una nota tampoco define si sé del tema o no. Muchas veces uno puede tener suerte y que le hayan preguntado por los temas que más sabía, otras veces uno puede tener mala suerte y que le hayan preguntado por los temas que menos sabía. También el formato de evaluación puede beneficiarme o no en función a la modalidad que me resulte más sencilla.
Amigarte con la instancia de examen te puede ayudar a pasarla mejor. Que la instancia de examen sea una herramienta para que vos puedas tener un parámetro de lo que logras transmitir, de reflexionar sobre qué aspectos deberías reforzar para la próxima, en qué temas lograste desenvolverte mejor. Es decir, tomá la instancia de examen como un espacio de monitoreo de tu aprendizaje. Que no tenga más peso la nota o que hay un docente evaluandote, lo más importante es que a vos te sirva como aprendizaje.
¿Querés saber más?
Si querés profundizar en estas herramientas o necesitas apoyo personalizado, te invitamos a que participes de los talleres que realizamos. Los mismos son un de un solo encuentro a través de videollamada por la plataforma Zoom o Meet.
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