RECURSOS EMOCIONALES

La vida puede estar llena de momentos placenteros, alegres, divertidos, pero no está exenta de situaciones que pueden generar malestar, preocupación, angustia. Entender que estas situaciones son parte de la vida de cualquier persona es el primer paso. ¡No existen vidas perfectas o la vida de las personas no es lo que publican en las redes sociales! Es verdad que hay personas que deben enfrentar más batallas que otras, pero lo importante es poder llegar a esas batallas lo más fuertes que podamos!

Construye «Diques» de Contención

Así como los castores construyen diques para evitar que el agua se desborde, te invitamos a que vos incluyas herramientas que funcionan como diques para evitar que las emociones te desborden y que puedas atravesar momentos adversos de la mejor manera.

Cómo construir diques de contención emocional

  • Intentá tener una rutina de acciones que por sí mismas generen bienestar, destiná tiempo a realizar actividades que te gusten, que disfrutes realizar.
  • Tomate unos minutos del día para estar en contacto con la naturaleza y desconectar de las presiones y responsabilidades diarias.
  • Mantené tu cuerpo en movimiento. Puede ser hacer actividad física, pero si algún día no podes, caminar es una buena alternativa. También podes optar por subir escaleras en vez de usar el ascensor, bajarte antes del medio de transporte que utilizas para trasladarte para caminar un poco y mover las piernas.
  • Cuidá tus horas de sueño. Establecé una rutina de sueño donde puedas despertarte y acostarte siempre a un mismo horario. Evitá consumir café, alcohol y azúcar y las pantallas al menor tres horas antes de irte a dormir.
  • Mantené tu círculo social activo. Ver a las personas que te hacen sentir bien puede tener efectos muy positivos para nuestro bienestar emocional
  • Reducí el tiempo de exposición a las pantallas. Por ejemplo: podés cerrar sesión cada vez que salís de las apps de redes sociales, para que ingresar sea menos automático.

PEQUEÑO RECORDATORIO: Para todas estas actividades, que no son obligaciones, es importante pautar momentos del día y horarios para realizarlas. De esta forma lograremos incorporarlas como parte de nuestra rutina diaria, como si fuera cepillarnos los dientes.

Recordá: Para todas estas actividades, que no son obligaciones, es importante pautar momentos del día y horarios para realizarlas. De esta forma lograremos incorporarlas como parte de nuestra rutina diaria, como si fuera cepillarnos los dientes.

Para los momentos en los que soy mi principal enemigo / estoy siendo muy crítico conmigo mismo

A muchos nos pasa que solemos ser muy críticos con nosotros mismos, pero probablemente somos más comprensivos con otra persona y podemos darles buenos consejos. Para estos momentos una técnica que podes utilizar es:

Si un amigo está en esta situación ¿qué le recomendaría?, ¿qué palabras le diría?¿pensaría esto que estoy pensando de mí pero con él?

Anotá las respuestas y luego tratá de aplicarlas a vos. Te vas a dar cuenta que vas a encontrar respuestas más amigables que las que te das a vos mismo.

Dominando los Pensamientos Intrusos

Los pensamientos intrusos son aquellos que se entrometen en nuestra mente de manera automática, es decir, no son voluntarios, simplemente aparecen y pareciera difícil dejar de pensar en ellos. Mirá este ejemplo:

Pensá en un oso blanco durante un minuto.

¿Listo?
Ahora intentá NO pensar en ese oso blanco durante otro minuto.

¿Lo lograste? ¡Seguro pensaste más en el oso en éste segundo intento! Lo mismo pasa con nuestros pensamientos intrusivos.

¿Entonces qué podes hacer?

El primer paso es identificarlos. Una vez que ya los tenés, tené presente que el pensamiento es sólo un pensamiento. ¿Qué significa esto? Que no refleja la realidad. Es sólo UNA de las MILES de formas que hay de interpretar la realidad.
Para ayudarte a descubrir que sólo es una interpretación y no es la realidad objetiva podés hacerte estas preguntas, como si fueras un investigador intentando hallar la verdad:

 

¿Tengo pruebas que demuestren que este pensamiento es real?
¿Tengo pruebas que demuestren que esta situación puede suceder?
Si tuviera que defender la veracidad de este pensamiento en una corte ¿cómo podría defenderlo?
Si esto sucede, ¿es algo que no voy a poder superar?
¿En el pasado me pasó algo parecido? ¿Lo pude superar?

Una vez que te respondes alguna de estas preguntas, pensá en alternativas para reemplazar ese pensamiento. Este es el segundo paso, para esto podes destinar esfuerzos en intentar que este nuevo pensamiento sea más objetivo, es decir, más realista o que refleje más la realidad. Anotarlo en un papel te va a ayudar a acceder más rápido a este nuevo pensamiento cuando vuelva a surgir un pensamiento intrusivo.

Ahora sí, ¡se acabó el tiempo de darle atención a ese pensamiento!

Este último y tercer paso trata de empezar a hacer otras actividades que requieren mi atención. Pueden ser actividades que me gusten, puede ser cumplir con mis responsabilidades. Cualquier cosa que se lleve mi atención.

Cuando las emociones se apoderan de mi

Quien diga que nunca una emoción se apoderó de sí mismo, ¡miente! A todos alguna vez nos pasó haber reaccionado bajo los efectos de una emoción muy intensa. Por ejemplo, abrazar a un compañero de cursada después de haber recibido la noticia de que ambos promocionaron la materia. Ahora bien, también las emociones como la tristeza o la ira se pueden apoderar de mi. ¿Qué podemos hacer en estos casos?

Las emociones son como una ola, tienen su punto máximo de intensidad, pero después cae la intensidad. Saber esto me va a ayudar a evitar actuar cuando la ola está en el punto más intenso. Entonces la regla será no actuar bajo la emoción intensa.

Puedo imaginarme una tarjeta roja, como las que sacan los árbitros en un partido de fútbol. Me tomo un tiempo en el banco para que pase la intensidad de la emoción, y luego vuelvo al partido.

El Poder de la Acción Contraria

Ahora que ya leíste sobre los pensamientos y las emociones, ¡tenés que saber esta última cosa!

Nuestro comportamiento recibe influencias de nuestras emociones y nuestros pensamientos. En muchos casos se puede decir que son “malas influencias”, porque son pensamientos intrusivos o que nos hacen daño; o emociones desagradables, que no nos gusta sentir, como la tristeza y el enojo. Las emociones pueden tener mucha fuerza y lograr que se generen pensamientos acorde a la emoción y comportamientos de ese estilo. Por ejemplo: cuando nos sentimos bien, solemos tener pensamientos más optimistas, e incluso nos sentimos más enérgicos, con ganas de realizar cosas. Cuando nos sentimos tristes, podemos tener pensamientos más pesimistas, nos sentimos más desganados e incluso en ocasiones podemos llorar o aislarnos.

Entonces…

Cuanto identificas una emoción que te genera malestar, intenta hacer lo contrario a lo que estás acostumbrado hacer. Por ejemplo: si estás triste, en vez de aislarte o quedarte recostado sin hacer nada, da una vuelta y despejate, tratá de ver a un amigo, hacer algo divertido, porque la buena noticia es que ¡los comportamientos también pueden cambiar la emoción y los pensamientos!

Esto no significa que hay que ignorar las emociones que no queremos sentir, sino simplemente no prolongar su duración. Porque si le prestamos más atención de la debida, tanto a la emoción como al pensamiento, podemos caer en una trampa de la que es muy difícil salir, porque es como que seguimos alimentando a ese tipo de emoción y a ese tipo de pensamiento.

Cómo entrenar mi atención a través de la calma

¿Sabías que el 53% de las veces no estamos pensando en el ahora, sino que estamos pensando en otra cosa? Si bien es normal, podemos entrenar el enfocarnos en el momento presente. Esto nos va a permitir mejorar nuestra concentración entre muchos otros beneficios como mejorar el bienestar general, reducir el estrés, regular nuestras emociones, tomar mejores decisiones ¡y muchos otros beneficios más!

Aprendé distintos ejercicios para entrenar tu atención

  • Escucha consciente: AUDIOS PARA ENTRENAR LA ATENCIÓN
  • Respiración diafragmática [IMAGEN DE INHALAR 4 SEGUNDOS, SOSTENER 4 Y EXHALAR 6].
  • Audio de meditación guiada.

Además de estas acciones también lo podes entrenar en tus acciones cotidianas:

En todas estas actividades y muchas más, podés entrenar tu atención. Reflexioná sobre tus sensaciones físicas, los colores que ves, las formas, lo que escuchas, las temperaturas, texturas, los aromas, ¡todo lo que ingrese por tus sentidos te va a servir como material para prestar atención!

¡¡SPOILER ALERT!! Muchos pensamientos intrusos se entrometerán durante esta actividad. Volvé a dirigir tu atención a los sentidos. La clave no está en evitar el pensamiento, sino en que cuando el pensamiento aparece, volver a conectar con tus sensaciones.

Tomá las riendas de tu

aprendizaje